martes, 13 de enero de 2026
Reflexión
He sentido miedo, he visto mi vida caer en un abismo tan rápido que no creía que pudiera detener el golpe, he perdido todo, he sabido lo que es estar arruinada con 30 años, lo que es no tener ni para comer, lo que es tener que cuidar de tu familia sin ni siquiera poder cuidarte a ti misma.. he llorado profundamente como una niña, me sentía perdida, sin encontrar una salida, buscaba mi lugar una y otra vez pero sentía que ya no era parte del todo. Y mírame aquí sigo, he resurgido tanto de mis cenizas que ya no le tengo envidia al ave Fénix, he caído tan bajo que por fin me creo que soy suficiente, que soy fuerte, que más allá de la adversidad con resiliencia puedo avanzar. He sentido que la vida se me escapaba y por mucho que corría detrás de ella no podía atraparla, pero aquí la tengo, agarrada de la mano, aquí estoy, de pie y con más ganas de vivir que nunca, he aprendido a estar sola, he descubierto que en las malas yo seré mi mejor aliada, que cuando el mundo se derrumbe, si nadie escava conmigo yo soy capaz de crear mi propia pala recogiendo los escombros, que no tengo que estar disponible siempre, que puedo hacer lo que me dé la gana cuando me de la gana, que soy capaz de todo aquello que pensaba que no podría, que puedo conseguir lo que me proponga aún callendo mil veces y aún con el tiempo y las tormentas en mi contra. Estar en el subsuelo me ha hecho renacer, encontrarme a mi misma, conocerme, y por fin saber que es lo que quiero y necesito en la vida. Y aunque suene duro, y aunque me sentí sin fuerzas, vacía y débil, necesitaba pasar por todo eso, porque ha creado lo que ahora soy, y no lo cambiaría por nada en el mundo.
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