Con el tiempo la gente ha ido entrando y saliendo en mi vida, y me he dado cuenta que ni en la propia familia se puede confiar. Que hay secretos que es mejor llevar a la tumba. Pero hay que ser fuerte, no venirse abajo, hay que sonreirle al amigo, y mucho más aún al enemigo. Confiar lo justo, y desconfiar hasta del más amado. Ilusionarte, claro, pero estar siempre preparado para una desilusión. Que la vida da muchas vueltas, que quien hoy te da la mano, quizás mañana te arranque el brazo. Que si hasta tu sombra te abandona, imagínate el mundo. Dale la espalda al que te perjudique, abraza a quien te ame, y ante todo no decaigas. Porque aunque habrá veces en que no puedas confiar en nadie, siempre te debe quedar algo, más fuerte que todas esas personas falsas, más fuerte que las puñaladas que te hayan clavado, y eso es tu autoestima, tu felicidad. Se feliz aunque el mundo se vuelva oscuro, aunque el sol ya no brille, aunque mires a tu alrededor y pienses que estas sólo. Se feliz, porque la única persona que nunca te fallará eres tú mismo.