Probablemente alguna vez hayas oído hablar de la famosa "Metáfora de la Rana", en ella se cuenta que las ranas, al ser metidas en una olla con agua hirviendo, rápidamente saltan hacia fuera. Pero no tienen un final tan feliz cuando se las mete en agua tibia, en ese caso, al ir calentando poco a poco la temperatura del agua, la rana se va adaptando poco a poco, hasta que al final mueren abrasadas.
A veces, ese agua se calienta demasiado rápido y la rana se da cuenta y salta corriendo fuera de la olla,
mientras todo era leve la rana se iba acostumbrando al agua, pero cuando notó ese subidón extremo de temperatura se dió cuenta de que se estaba quemando y saltó huyendo de esa cocina.
Aún recuerda esa olla, porque se acostumbró a ella, pero ahora sabe que esa olla quema, que no puede volver ahí porque se abrasaría...
Su hogar es el lago en el bosque, con florecitas, insectos, musgo y árboles, no una olla. Pero ella no se daba cuenta, porque la olla parecía bonita, una olla que realmente estaba llena de mugre..
Al salir de la cocina, debe buscar la salida al bosque, pero se siente perdida, saltando por la ciudad buscando el lago, asustada por los coches, las personas y todo lo que la rodea.
Pero es parte del camino, si la rana se para nunca llegará al lago..
Es difícil, está desorientada, echando de menos esa zona de confort que era la olla, pero cuando llegue al bosque verá que su lugar nunca fue una olla..
Tan solo necesita esquivar el ruido de la ciudad, y llegar hacia el lago, y quien sabe, quizás en ese proceso también se conozca a ella misma, con su fortaleza y su verdadero ser.
En esa olla solo era comida para alguien, y no era capaz de ver todo el mundo que tenia por delante para explorar.
Debe de mirar hacia delante, dejar atrás la olla y darse cuenta que es una rana preciosa que da saltitos, que sabe alimentarse sola y cazar bichos con la lengua, pero tendrá que volver a aprenderlo, porque se acostumbró a que le dijeran que ella no sabía cazar..
No puede conformarse más a ser comida de un cocinero en una olla oxidada y mugrienta, debe continuar.
En el camino seguro que habrá personas que la amen tal y como es y valoren su naturaleza de ranita, saltando libre y feliz, y que no quieran cocinarla y encerrarla en una olla..
Tendrá que desaprender todas esas cosas malas que le metieron en la cabeza, lo cual es un proceso complicado, pero necesario para poder alcanzar el lago.
En el camino podrá preguntarle a los animalitos que se encuentre cómo llegar hacia el lago, y probablemente le ayudarán, algunos porque ya han estado y otros porque van hacia allá y la acompañarán en el camino.
Puede llegar a ser incluso una gran aventura, un proceso en el que la ranita volverá a encontrarse, dejando atrás el recuerdo de aquella olla en la que un día casi se quema.
Y el camino no debe de ser oscuro, aunque habrá momentos de carretera, en que la ranita querrá tirar la toalla, pero con cuidado y perseverancia, librándose de todos sus miedos y cruzándolo irá creciendo más aún como persona, y acercandose cada vez más a su meta, ese maravilloso lago.
Porque la ranita, hace mucho tiempo que estuvo en el lago, y le encantaba estar allí, pero al ser capturada y llegar a la olla pensó que aquello era una piscina de lujo, y si no fuera porque esa olla hirvió demasiado rapido, quizás la ranita aún seguiría ahí, consumiendose poco a poco..
